La extrema izquierda convierte la huelga feminista del 8 de marzo en una marcha de violencia y odio

La huelga feminista se convirtió en una marcha profundamente ideologizada en la que se insultó y persiguió a todos los que no fuesen de la izquierda radical. En la Universidad Complutense se atacó a todos los que no secundaron la huelga. Además, las feminazis dejaron patente su odio a los símbolos nacionales en toda la ciudad. La Iglesia y los católicos fueron humillados, como quedó patente en San Sebastián. Incluso, en la manifestación madrileña hicieron un escrache a Ciudadanos y Begoña Villacís.

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